Llueve. Abro la ventana para ver el agua caer, para ver otra lluvia de verano, otra lluvia que llega para darnos un respiro después de tanto calor. Abro la ventana y de pronto, te veo ahí, mojándote en el medio del parque. Me río y saco el cuerpo por la ventana para preguntarte por dónde entraste y hace cuánto que estás parado ahí, mojándote sólo porque sí.
Tu imagen desaparece. Alguien se acerca y me pregunta si estoy bien. Afirmo con la cabeza y vuelvo mis ojos a la lluvia de febrero, este febrero que recién empieza y huele a esperanza, a cambio.
2 comentarios:
Esto es hermoso. Me hiciste sentir esperanzada a mí también. Me gusta mucho, Mica.
La lluvia es paz
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