Amar y desamar resulta para algunos tan simple. Aman y desaman casi tantas veces como las que respiran. Para mí sin embargo, amar y desamar es un proceso infinito, algo que se construye día a día. No resulta fácil, construir y destruir así no más, por eso, las veces que amé y desamé las cuento con los dedos de una mano.
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