5 may 2011

87 luto.

Muerta. Estás muerta y aquella que se mueve detrás del cristal no sos vos, es sólo un fantasma, un espectro. Vos estás muerta.
Un grupo de querubines corre en círculos y grita con desenfreno. Me parece inapropiado frente a tanta muerte. Ningún adulto se hace cargo de ellos, que no saben, que no ven, que no sienten el olor a muerto en las paredes. Ningún adulto se hace cargo de ellos ¡por favor! ¿no ven que estoy triste?
Tu muerte me entristece porque después de todo, alguna vez fuiste el más perfecto de los instantes. Hace tanto que habías dejado de ser, pero yo te cuidaba y te miraba como si todavía hubiese alguna chance de revertir su inminente llegada. Como si algo de mí se negara a perderte para siempre. El resto no parece notarlo. Tu cadáver inmóvil, pálido y frío y ellos como si nada. Estoy triste.
¿Cómo le explico a aquel que me habla desde lo alto que estás muerta? ¿Cómo le explico que cada vez que te nombra clava una daga en el medio de mi pecho?