13 abr 2011
No voy a borrar la entrada, sería de cobarde. Lo que está escrito, está escrito. Y no entiendo qué hacés acá. No entiendo qué te llevo a leerlo. Ya que me vas a leer, te voy a escribir. Ya que vas a venir a ver qué hay acá en lugar de preguntarme cómo estoy o qué me pasa, como se supone debería hacer alguien que se considera o consideraba mi amiga, voy a escribir. Quizás esto sea también en caliente, quizás sí. En fin, quiero hablar con vos mañana pero estoy segura de que siempre voy a terminar siendo la forra de la película mientras vos interpretás otra vez tu papel de ángel caído del cielo, que se siente triste por x cosa. Siempre va a ser así, nada puede hacer que sea de otro modo. Así que me preparo para tener la culpa de todo, para ser la peor y la más forra. Me preparo para que llores mientras te hablo, diciendome que te sentiste herida, ofendida, lo que sea. Me preparo para que me lo hagas imposible, jugando a la mejor amiga otra vez. Jugando siempre con fuego. Alguna vez te tenías que quemar linda, no? Alguna vez me iba a cansar de que me llames para contarme cosas que me duelen, para clavarme dagas de poquito, para matarme lentamente. Alguna vez me iba a cansar de ser sostén y no tenerlo. Mi paciencia tiene limites. No quiero escribir más porque sé que voy a mandar todo a un lugar que no le corresponde a este blog, que no quiere ser más que un modo de descarga. Es mío después de todo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Pero que explosión. Esto es lo que pasa cuando te guardás las cosas preciosa... Paso a decirte que a veces, parecer el malo de la película es ser bueno con uno mismo. Vos no te preocupes por lo que te dicen, sino por como te sentís con lo que haces. Te quiero, estoy para tí.
Publicar un comentario