6 feb 2011

Tengo más miedo que nunca. La certeza me da un vértigo inconcebible. Un vértigo que nunca tuve porque quizás, nunca tuve certezas. Siempre jugué a adivinar, a adivinarlo. Nunca estuve segura, siempre caminé sin saber si el próximo paso iba a ser o no en falso. Siempre tantee las cosas como ciega que no ve lo que hace pero sin embargo lo hace sin retroceder ni un segundo. Sin arrepentirse de sus pasos ni de sus movimientos.
Y ahora puedo ver, es como si de golpe todo se iluminara. Me lleno de luz y me encandila hasta no poder mirar. No sé cómo seguir, no sé qué paso tengo que dar para no volver a caer en la espera, la interminable espera.

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