2 ene 2011


Vas y venís. No entiendo. Me descolocas. A veces dudo que quieras venir, pero lo hacés. Venís despacio, y en realidad no te animás a venir. Es como si llegaras a la puerta y no quisieras tocar, como si te arrepintieras un instante antes de entrar. Como si algo te frenara. Hablás tranquilo, seguro. Creo que querés a otra. Quizás sólo mi ilusión dice que venís. Quizás sólo te vas. Vas y venís. Pero sobretodo vas. Y quiero que vengas. Te abro la puerta. Dudás. Vas y venís. Vas. Entonces dudo, entonces me pregunto si en realidad te tendré que erradicar de mi memoria o si tendría que entregarte el mundo. Entregarte el mundo, otra vez, para que vengas. Para que pases la puerta y te quedes conmigo mirando el tiempo pasar. Y no vuelvas a irte.

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