Eras un nene cuando empezaste a soñar. Te habían regalado un vídeo de exploradores que ponías siempre, a todo momento. Y yo quería que se ralle, o que se rompa. Realmente me tenía harta. Pero no, el vídeo siempre funcionaba a la perfección. Siempre aparecía el mismo tipo con un bronceado que parecía de cama solar y un sombrero que ocupaba toda la pantalla. Siempre creí que el tipo debería ser un infeliz. Nunca te lo dije. No lo ibas a entender. Eras tan chiquito, tan lindo y tan chiquito.
Creo que alguna vez sentí celos de él. Creo que alguna vez me dolió que le dedicaras más tiempo que a mí. No me resultaba fácil. Y yo te hablaba y te preguntaba por el jardín de infantes, por tus amigos y sólo respondías con monosílabos. A veces ni siquiera emitías sonido. Sólo movías la cabeza. Y me enojaba. A veces me encerraba a llorar en el baño, ¿sabés? Después entendí que era normal. Después entendí. Pero hubo un momento en donde no odiaba a nadie más que a ese tipo de sombrero inmenso que te tenía cautivo con su excursión por el Sahara.
Cuando creciste entendí que en ese vídeo de una hora y media estabas viendo tu futuro. Después entendí que ese tipo era tu ídolo y que vos querías ser como él. Nunca me lo habías dicho, pero querías ser como él. Admirabas su valentía, su coraje y su incansable fuerza de voluntad.
Pero vos no ibas a atravesar el África. No ibas a conocer el desierto de Atacama. No. Tu aventura estaba en otra parte. Y también pasabas sed, y también te insolabas como el señor del vídeo. Y me decías: mamá, no puedo más. Y yo te abrazaba fuerte, como si temiera perderte, y vos sonreías y volvías a remar, a caminar, a nadar o lo que fuera que estuvieses haciendo. Y yo estaba triste porque te veía sufrir y quizás crees que es un cliché pero es tan cierto eso de que no hay nada peor que ver sufrir a un hijo. Ibas y venías, golpeado, sin fuerzas para seguir luchando contra el viento que te azotaba, que te llenaba la cara de arena. Pero también pasó tu hora y media. También vos pudiste llegar a destino y plantar tu bandera, como el señor del sombrero grande.
No hay comentarios:
Publicar un comentario