Siempre caigo ahí. Y no pasa nada. Nada cambió desde la última vez que me encontré en ese lugar, casi sin pensarlo, caminando como una autómata que no controla sus pasos. Volví a aparecer acá, nada cambió. Y si por casualidad cambió, el cambio me molesta como una piedra adentro del zapato.
Volví a aparecer acá. Nada cambió. Tu sonrisa sigue ahí al costado, tan radiante, tan peligrosa y obnubilante. Las mismas caras me miran indiferentes. Yo observo cada detalle de este sitio como si nunca antes hubiera estado aquí. No sé qué hago de nuevo acá. Vuelvo a mi lugar, con la cabeza baja. Es tan difícil dejar de inventarte.
1 comentario:
uf, cómo amo este capítulo !!! es mi favorito lejos !
Publicar un comentario