27 dic 2010

Péndulo

“Vas y venís como un péndulo cuerdo, como un comisionista de esperanzas”

–Mario Benedetti-

Mi casa siempre se caracterizó por estar llena de cachivaches. Están por todos lados: en la cocina, en el living, en las habitaciones y ni hablar del altillo, apenas se puede caminar de la cantidad de artefactos que apilamos ahí.

Las cosas aparecen por arte de magia, nadie recuerda haberlas traído. Pero una vez ahí, permanecen por tiempo indeterminado. Nadie las mueve ni un centímetro. Los cachivaches son dueños de la casa. La invaden.

Los hay de todos los tipos, formas y colores. Desde ollas a relojes antiguos, pasando por fotos, discos y libros. Todos ellos son reyes de la casa. Están en cada rincón. Pero entre todas esas cosas, siempre me llamó la atención el péndulo.

El péndulo apareció un día de lluvia. El viento soplaba fuerte, las ventanas parecían de papel. Mientras caminaba hacia la cocina, lo vi. Brillaba, brillaba mucho, como si una luz divina lo hubiese iluminado justo en ese instante. Lo tomé. En mis manos se movía de una manera especial. Era mágico, iba y venía con un ritmo constante que no alcanzaba a entender. Obnubilada, lo miré toda la tarde. No podía quitarle los ojos de encima.

El péndulo ya era parte de mí. Lo sentía en cada centímetro de mi cuerpo. Su ir y venir descolocaba mis sentidos. Sus idas y vueltas me mareaban, me dejaban indefensa. Sólo podía observarlo y cuando lo observaba me sentía frágil y embelesada, todo a la vez. El tiempo se detenía mientras mi péndulo y yo entablábamos una conversación sin palabras.

Nadie entendía mi amor por el péndulo. Todos lo tildaban de obsesión, de locura. Escuchaba voces que me decían que tenía que dejar de perder el tiempo con él. Pero yo insistía, embelesada con su ir y venir, llena de amor por ese artefacto tan frágil.

Una tarde sin sol, un viento fuerte entró por la ventana. Él cayó de mis manos. Se rompió en mil pedazos. Su ausencia se clavaba como un puñal. Algo en mí se había muerto. Nunca iba a volver a amar por primavera vez.

1 comentario:

Lih ♥ dijo...

"vas y venís".
Amo a Benedetti


Me encanta tu blog :)
Te dejo un beso

Lih