9 nov 2010


Una carta sin abrir
una voz que no llega a oírse
un perro ladrando en la noche
interrumpiendo el silencio sepulcral.
Te busco en el alba
en la tinta y en la calle
te busco en el silencio
difusa
como el zurco del galeón.
Y ni siquiera me roza tu luz
en medio de tanta oscuridad.
Una marca en la arena,
una hoja en el viento,
el eco de una voz
y una carta sin abrir

Mauricio Hankovits, Micaela Moya

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