Tus labios juegan con los míos mientras tus manos se amarran a mi cintura. Mis manos en tu cuello, se enredan en tu pelo. El mundo se detiene ahí, en ese instante. Todo lo demás no interesa, ni el tiempo, ni las cosas por hacer, sólo vos y yo en ese sitio en donde el caos reina, haciendo de nuestras bocas sólo una.
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