2 jun 2010

Escribo lo que siento y siento lo que escribo

Siempre la página en blanco me da algo de eufroria, siempre me llena de esas ganas de seguir y pintarla con palabras, miles de palabras. Decir en esas palabras eso que siento que me desborda el cuerpo, que corre por mis venas, que necesita ser puesto en palabras para ser comprendido. Siempre me intriga cómo quedará cuando ponga el punto final. Muchas veces me sorprende cómo escribiendo y escribiendo, termino diciendo cosas que no sabia que tenía adentro, que quizás ignoraba que existían y salen a la luz en una hoja en blanco. Creo que escribiendo me entiendo mejor. Me gusta poder decir que todos los momentos de mi vida fueron palabras, y algunos escritos siguen cerca para recordarme, cuando creo que ya lo olvidé por completo, cómo me sentía en esos días, cómo amaba, cómo extrañaba, cómo reía, o sufría. Y así, recordando mi pasado, puedo tal vez entender un poco mejor a mi presente, este presente desordenado, que juega con el pasado y con el futuro a la vez. Este presente con muchas preguntas y pocas certezas. Este presente que se empecina en hacerme pensar, que se empecina en ponerme obstáculos, en plantear más y más dudas. Quizás ponerlo en palabras, me ayude a comprenderlo mejor.

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