16 ene 2010

Sólo se podía escuchar el ruido del mar. Ella sabía lo que venía, era claro. Lo había pensado miles de veces, en distintos contextos y siempre se preguntaba qué iba a hacer. Era una pregunta que se hacía frecuentemente, y una pregunta que otros le hacían cuando salía el tema. Siempre respondía que no sabía, que quizás sí, quizás no... debería verse. Algo le impedía decir que sí, libremente.... miraba para atrás y se veía hace días en la misma situación con aquel, del que había comprabado horas antes no estar más enamorada o al menos, estar olvidandolo en un proceso lento pero eficaz. Seguramente aquel ya había dicho que sí a alguna, y ella podía imaginar bien a quién. Pero se trataba de algo distinto, algún sentimiento propio, quién sabe qué. Cuando finalmente, esa situación inevitable se dio, negó despacio sin poder entender por qué... y más díficil se le hacía cuando se lo intentaba explicar a él. Perdón...fue la única palabra que le salió, pero era insuficiente.

1 comentario:

Caro. dijo...

Hay un tiempo para todo mic, si en ese momento te salió no, por algo es. Lo que tiene que pasar, pasa. Te quiero amiga.